¡CONTRA LA GUERRA CAPITALISTA EN UCRANIA, CONTRA TODAS LAS MENTIRAS IMPERIALISTAS DE LA CRISIS HISTÓRICA DE LA MERCANCÍA: GUERRA DE CLASE PROLETARIA CONTRA TODAS LAS PANDILLAS ESTATALES DEL ESPECTÁCULO MUNDIAL DE LA EXPLOTACIÓN! – Febrero 2022

PEDRO SANCHEZ HA DECLARADO LA GUERRA SOCIAL, LA TENDRÁ, PERO NO COMO QUERÍA – Julio 2021


Nuestras posiciones esenciales

Lo que nos distingue:

– La defensa intransigente y continua del comunismo integral como movimiento real de la auto-emancipación humana del proletariado mundial que se abole erradicando el dinero, el trabajo asalariado, y el Estado…

– El conocimiento dialéctico de la racionalidad histórica como auto-movimiento de verdadera vida para toda la especie humana reconociendo la materialidad biológica y cósmica del conjunto de su porvenir universal consciente…

« …Mientras que los siervos fugitivos sólo querían desarrollar libremente y hacer valer sus condiciones de vida ya existentes, razón por la cual sólo llegaron, en fin de cuentas, al trabajo libre, los proletarios, para afirmarse plenamente como personas, necesitan acabar con su propia condición de existencia anterior, que es al mismo tiempo la de toda la anterior sociedad, es decir, acabar con el trabajo. Se hallan también, por tanto, en contraposición directa con la forma en que los individuos componentes de la sociedad han elegido hasta ahora como expresión global, es decir, en oposición con el Estado, y necesitan aniquilar al Estado, para realizar su personalidad. »

Marx – Engels, La ideología alemana, 1845

 

Principios de base del grupo Guerre De Classe

El comunismo no es más que la verdad histórica universal del movimiento real que produce la totalidad del porvenir de la especie humana. No es ni un programa ni una serie de recetas salidas de cerebros doctrinarios y pretenciosos, es la pasión carnal del vivir radical, correspondiente a la experiencia auténtica de los hombres concretos que quieren simplemente ser ellos-mismos y salir de la acumulación de los desgarros que funden el tiempo de la dominación absoluta de la mercancía. Desde que la revolución neolítica del trueque y del intercambio hizo volcar la existencia en la alienación del trabajo y del cálculo, la humanidad no ha dejado de continuamente insurgir contra el dominio de la cantidad para hallar el camino de la calidad humana consciente dentro el marco de una producción social enteramente conforme a las necesidades humanas reales. Levantamientos campesinos continuos para defender las tierras comunales de la vida y sediciones obreras ininterrumpidas para instituir la vida de la Comuna atestan que la historia de toda sociedad hasta hoy no ha sido más que historia de lucha de clases… Desde las comunidades primitivas replegadas sobre sí mismas que no pudieron resistir al choque concurrencial de los encuentros conflictivos del commercio inicial hasta el comunismo universal de mañana, existe una continuidad permanente; es aquélla que pasa por esa siempre presente aspiración múltiple a liquidar la opresión política y la explotación económica con el fin de hacer surgir la Comunidad del estar juntos en un mundo sin dinero ni Estado.

Nuestros principios de base tal que son aquí expuestos no constituyen más que una breve síntesis de lo que la teoría crítica supo desarrollar con el tiempo a partir de las corrientes las más maximalistas procedentes de la primera internacional, salidas de los suelos comuneros de las tierras europeas que hicieron nacer el espíritu más avanzado de las experiencias las más sediciosas de la historia humana. Estos últimos emprendieron, por un lado, la formalización del movimiento revolucionario hacia la realización histórica de la comunidad humana verídica, deshecho del salariado y del Estado y, por otro lado, de denunciar todas la izquierdas y extremas izquierdas del Capital que, como estado supremo del reformismo de la mercancía, no tuvieron otra función que la de desarrollar los laboratorios de investigación los más modernos del triunfo progresista de la libertad despótica de la tiranía del dinero.

Por lo tanto, estos principios de base no pretenden  explicar la totalidad del proceso histórico que conduce a la crisis final del capitalismo mundial y al surgimiento comunista del fin del trabajo. Aspiran solamente a señalar algunos postes indicadores a partir de los cuales una tal comprensión debe ser considerada para que al opuesto de todas las extorsiones que, de la extrema derecha a la extrema izquierda del Capital, entienden eternizar la vida falsa del comercio democrático, de la compra y venta, del parecer y del haber, de la angustia, de la ilusión y de las mentiras publicitarias de la economía narcisista de la mercancía, pueda por fin emerger un cuestionamiento humano radical capaz de indicar el camino de la auto-emancipación humana para el surgimiento de una comunidad universal de la especie humana entera.

El Grupo Guerre de Classe se considera como una simple expresión entre otras de la corriente comunista organizada dentro del movimiento general del proletariado mundial, es decir del conjunto de los humanos que no tienen ningún poder sobre su existencia, ahora toda entera vampirizada por la dictadura salarial de las fuerzas productivas del Capital. Pero esto no puede significar que nuestro grupo sea el único que sostenga la verdad o que sea en torno a él que obligatoriamente se organizará la corriente comunista cuando llegara el periodo revolucionario de enfrentamiento con el gobierno mundial del espectáculo de la mercancía. La verdad es exclusivamente práctica y es únicamente la verdad del tiempo de la crisis terminal del modo de producción capitalista que unificará y homogeneizará la conciencia crítica hoy todavía necesariamente esparcida y heterogénea. La verdadera conciencia del comunismo sólo podrá manifestarse como integralidad histórica cuando el desarrollo universal de la anti-alienación encontrara la capacidad histórica de poder afirmarse, es decir desde el momento en que la crisis del auto-disolución del Capital se desplegará como curso ineluctable de la auto-negación del Proletariado.

UNIDAD TOTALITARIA DEL MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA MUNDIALISTA

Desde 1914 el modo de producción capitalista pasó a ser la totalidad del mundo en movimiento de alienación. Absorbiendo y abrogando al mismo tiempo su anterioridad, entró entonces en la fase de dominación plenamente realizada de la mercancía que anuncia el momento en que inicia la decadencia del despotismo generalizado de la ley del valor, ya que el Capital que sólo vive del trabajo humano explotado está siempre más condenado a auto-aniquilarse en una actividad mecánica pletórica la cual aún permitiendo producir de forma más rápida y barata retribuye siempre menos en términos de valorización real ya que la robotización frenética, si crea masas crecientes de rentabilidad ilusoria, reduce constantemente, la tasa de ganancia efectiva.

La base material histórica de todas las sociedades es la domesticación de los hombres por el trabajo y el modo de producción capitalista no es más que la forma más anti-humana de la historia clausurada cuando el trabajo del hombre domesticado se ha convertido en riqueza reificada total como finalidad de todos los objetos y objetos de todas las finalidades. En este contexto, Rusia, China y todo los demás países con etiqueta socialista acabaron hundiéndose en una crisis generalizada que reveló plenamente la naturaleza capitalista de Estado de su impostura y las deficiencias endémicas de su aparato de producción sometido desde el principio a las leyes del mercado internacional que acabaron por hacerlos desplomar a medida que la tiranía de la mercancía planetaria reorganizaba la entera fábrica-mundo como modernidad cumplida del despotismo ilimitado del valor.

El Capital se define históricamente, no por los modos de apropiación privada o estatal que organizan el proceso de explotación, pero con el hecho que se encuentra en él las categorías esenciales que hacen que el Capital pueda existir: intercambio, dinero, producción mercantil, salariado, Estado… El capitalismo de Estado se esparce o retrocede a escala mundial en función de las contradicciones que atraviesan el espacio-tiempo de los distintos periodos de crisis. Constituye una tendencia porque la concurrencia de las diferentes fracciones del Capital mundial frente a la caída de la tasa de ganancia que conduce a la saturación de los mercados no hace más que exacerbarse y desemboca así sucesivamente a nacionalizaciones o privatizaciones parciales incluso a modelos de economía mixta. Pero, en cualquier caso, en todos los países, la tarea del proletariado es la misma: la destrucción de todos los nexos de producción capitalistas. En otras palabras, no se trata de emancipar el trabajo, sino de emanciparse del trabajo.

 

LAS LUCHAS CAPITALISTAS DE LIBERACIÓN NACIONAL

Como de momentos de la historia geo-política de la reproducción de la vida falsificada, estas luchas sólo pueden desarrollarse, hoy como ayer o mañana, en el cuadro de conflictos inter-imperialistas de redistribución de los mapas alienatorios del mercado mundial. La mitología de la constitución de un capitalismo nacional sólo puede tener un papel progresista desde el punto de vista del desarrollo mistificador de la mercancía y sólo puede prosperar a costa de una sobreexplotación del proletariado local. La participación o el apoyo incluso crítico del proletariado a estas luchas es siempre un señuelo contra-revolucionario que manipula y encarcela la clase obrera llevándola a servir de lamentable carne de trabajo y de cañón en beneficio de una nueva clase capitalista local, solamente preocupada de autonomizar para sus propios fines las fuerzas productivas del Capital nacional, de manera que pueda explotar ella-misma los recursos humanos del área de implantación social y política de su dominación. Ante la realidad de la maquinaria que forja el espectáculo mundial de la mercancía más moderna, la lucha de clases sólo puede ser internacionalista, como ya lo proclamaba el Manifiesto Comunista en 1848. De hecho, los proletarios no tienen ninguna patria comercial que defender…Proletarios de todos los países, uníos contra todas las metástasis de la razón mercantil que quiere ataros al fuera-suelo totalitario del valor de cambio a fin de deportaros a las antípodas de la tierra tangible de los hogares de la tierra comunera de nuestro nacimiento carnal. Así, en todo los países del mundo la lucha directa, total y definitiva contra el Capital y todas las pandillas retrógradas o modernistas es la única vía posible para la auto-emancipación comunista del proletariado.

 

LOS ENGAÑOS ELECTORALES

Son un terreno de mistificaciones que perpetúan la ideología democrática de la servidumbre voluntaria de las errancias del voto, de los insípidos debates de la sumisión, del sufragio universal del avasallamiento en la fantasía egocéntrica del libre sujeto narcisista, de la Ciudad de las responsabilidades mercantiles, de los representantes elegidos de la autocracia mercantil que el Capital utiliza para ocultar la dominación de clase que le subyace y que organiza con un gran condicionamiento permanente.

El proletariado no tiene nada que hacer en este terreno mórbido que hace solamente prolongar su muerte lenta en la fábrica del salariado concentracionario: ni a participar ni siquiera a abstenerse. No tiene tampoco porque utilizarlo como una « tribuna de propaganda » porque eso no hace mas que fortalecer el mito democrático de la decisión individual narcisista y quimérica contribuyendo a disimular la realidad de la lucha de clase hacia el comunismo que aspira a destruir todo las relaciones capitalistas de la ciudadanía del libre movimiento egoísta de las neurosis individuales derramadas en la penitenciaria de los éxitos sociales del dinero.

 

LA MITOLOGÍA DE LA MENTIRA DEMOCRÁTICA

La democracia es la dictadura superior del valor de cambio, donde el mercado se hace hombre digiriendo toda la intimidad humana sojuzgada para hacer de ella la infinita duplicación del fetichismo de la mercancía. El paso a la dominación real del valor es el pasaje al modo de producción capitalista plenamente desarrollado de la democracia como forma más acabada de la dictadura del lucro interminable.

Cada vez que el proletariado ha sido masacrado en todos sus surgimientos más radicales, encontramos siempre el partido del orden capitalista agrupado tras la bandera de la democracia pura como emblema más pertinente del progreso de la mercancía. Es la modernidad más avanzada de las fuerzas productivas de la alienación que hace de la democracia, la cárcel más terrible para los hombres amurallados en el espectáculo de la acumulación de la mercancía. Y allí, las distintas izquierdas del Capital están cada vez a la vanguardia de del aplastamiento del proletariado. La Comuna de Berlín y Rosa Luxemburg murieron asesinadas en 1919 por decisión de la social-democracia y la Comuna de los marineros de Kronstadt fue, ella, condenada a muerte por todo el aparato bolchevique del capitalismo de Estado lenino-trotskista en 1921 después que este último hiciera desaparecer toda la realidad revolucionaria de los soviets.

El anti-fascismo fue la religión capitalista más elaborada del siglo XX que permitió al mismo tiempo aplastar la lucha de clase proletaria incendiaria de entonces ( especialmente Barcelona 1937 ) y de militarizar la población mundial para arrastrarla hasta la segunda matanza imperialista que legitimo el reparto de los mercados y la destrucción de los países del Eje para hacer avanzar la democracia de la atomización humana perfeccionada. El anti-racismo es la elaboración religiosa más capitalista del siglo XXI que permite tras el gran susto comunero que golpeó toda la patronal ante la gran huelga salvaje de 1968, proceder a la gran sustitución histórica del proletariado insurreccional de las tierras comuneras del Norte por un vasto ejército de reserva inmigrante procedente de un Sur ancestralmente inmovilizado en los estancamientos del despotismo oriental y del culto de la obediencia. La inmigración extendida viene aquí a decir que la finalidad democrática del capitalismo es la migración de la clase obrera fuera de su propia historia revolucionará con el único propósito de realizar la vasta galería comercial mundialista de los hombres libremente iguales en la adoración del mercado.

 

LAS IZQUIERDAS DEL CAPITAL

Las fracciones más radicales de la clase capitalista mundial, las izquierdas de la mercancía constituyen su último bastión. Son la expresión política e ideológica más característica de la tendencia al capitalismo más progresista. Su función es la mistificación del proletariado por el nacionalismo de la razón mercantil, el sindicalismo, la democracia, el electoralismo, el ecologismo, el feminismo, el anti-racismo todos los atolladeros renovadores que, queriendo disuadirnos de pensar a la destrucción de la abyección mercantil, intentan seducirnos para que vayamos a morir en los cementerios de la tranquilidad uniforme de la feliz libertad narcisista de los objetos-mercancías renovados. Las marionetas izquierdistas no son más que la garante extremista, el soporte crítico más mitómano del perfeccionamiento de la mercancía, los complacientes ganchos de la izquierda del Capital. Por lo tanto, deben ser mirados y tratados como tales por el proletariado.

La lucha de clase comunista se desarrolla fuera de todas la recomposiciones actualizadoras del Capital que pretenden perfeccionar la acción humana devorada por el trabajo de la valor y combate todos aquellos que quieren sostener, de manera “crítica” o no, el ilusionismo democrático el cual es, en primer lugar, la otra cara del intercambio mercantil que nació y se desarrolló históricamente con el sobre el ágora comercial de las primeras competiciones del haber… La autonomía proletaria aspira a realizar la dictadura anti-estatal del proletariado federado en consejos obreros planetarios para liquidar todas la violencias gubernamentalistas del orden mercantil. Es desde el principio de su emergencia rechazo de cualquier transición que preserve una sola parcela del envilecimiento de la humanidad en los encarcelamientos del dinero y del salariado. Aunque tomará algún tiempo barrer el conjunto de los horrores de la organización territorial, tecnológica, científica y urbanística de la esquizofrenia capitalista, es evidente que de inmediato, convendrá producir una ruptura intransigente con todo lo que hace la organización social de la prosternación ante el trabajo de la no-vida. De esta manera, la revolución comunista destruirá todas las construcciones que hacen de la humanidad un rebaño de mónadas cosificadas en la soledad carcelaria de los negocios del ciudadanismo de la deshumanización total del ser humano.

 

LA REVOLUCIÓN COMUNISTA UNIVERSAL

No se refiere a las nacionalizaciones, el control obrero o la gestión directa de las fábricas y de las campañas de la escena capitalista que son solamente soluciones de rescate del sistema de la mierda de la economía política. Tiene como único objetivo: LA DESTRUCCIÓN DEL CAPITAL, DE LA MERCANCÍA, DEL INTERCAMBIO, DEL SALARIADO Y DEL ESTADO A NIVEL MUNDIAL. Para ello, el movimiento social de la comunización integral atacándose al conjunto de las relaciones capitalistas del espectáculo de la servidumbre y para pasar al surgimiento de la comunidad humana universal, se verá obligado a destruir de arriba a abajo la economía y la política, expresiones domesticadoras de la dominación de la ley del valor, y esto a escala de todo el planeta. En efecto, para negarse como última clase de la historia, el proletariado solo puede afirmarse primero como su propia auto-abolición, es decir, como actividad humana total del anti-trabajo, del anti-dinero y del anti-Estado…

 

LA PRÁCTICA DE LA INTERVENCIÓN COMUNISTA

Es al mismo tiempo un producto histórico del movimiento social refractario y un factor activo en el desarrollo teórico-práctico de este movimiento dialéctico.

Los grupos que surgen aquí o allá para afirmar la continuidad de la corriente comunista histórica, entre los ciclos de revolución y de contrarrevolución, no están en consecuencia separados de la clase proletaria en el movimiento de su constitución revolucionaria general. Por lo tanto, no pueden pretender representarla, dirigirla o sustituirse a ella. En las diferentes fases que atraviesa la lucha entre proletarios y capitalistas, estos grupos intentan, mal que bien, de siempre representar la crítica radical y los intereses del movimiento en su conjunto.

Prácticamente, los grupos comunistas son, pues, la fracción que trata de ser más resuelta del movimiento histórico proletario en todos los países, la tendencia recalcitrante que hace puente entre los fracasos del pasado y los resurgimientos venideros y trata de agudizar todas las apariciones sociales contestatarias hacia la radicalidad más extremista posible.

Teóricamente, se definen de manera anti-elitista con respecto al resto del proletariado por el hecho de que poseen, en función de las condiciones históricas, de su experiencia y de los resultados metodológicos resultantes, una comprensión más clara de las condiciones, de la marcha y de los fines generales de la dialéctica del movimiento hacia la auto-abolición del proletariado. Pero esto no les da sin embargo ninguna prerrogativa o primacía cualquiera, simplemente la capacidad de poder emprender a entender con humildad el determinismo de la dialéctica del humus histórico que explica por qué lo que es no puede no ser…

Su intervención tiene como eje principal la participación en las luchas del movimiento proletario contra el espectáculo de la mercancía, denunciando sistemáticamente las mistificaciones renovadoras del Capital y todas las ideologías reformistas de sus defensores dentro del mismo movimiento. Con ello se pretende contribuir a la formación de grupos obreros maximalistas que, mediante su coordinación y su extensión espontáneas, serán hitos de conciencia crítica hacia la constitución orgánica de la organización autónoma del proletariado revolucionario. Evidentemente, esta práctica sólo puede concebirse a escala planetaria en la perspectiva radical y centralizada de la PRÁCTICA MAXIMALISTA MUNDIAL DEL PROLETARIADO UNIVERSAL, DESDE LA CRISIS TERMINAL DEL CAPITAL HASTA EL SURGIMIENTO DE LA COMUNIDAD HUMANA UNIVERSAL.

La primera guerra mundial marcó históricamente la entrada en decadencia del capitalismo que, desde su paso en dominación real, vive contradicciones insolubles a nivel del espectáculo de su reproducción general, procedente del reparto del mundo imperialista. El capitalismo encierra la humanidad en un ciclo permanente de autodestrucción cada vez más feroz – crisis, guerra, reconstrucción, crisis,…- que al perpetuar la fábrica mundial de la humanidad sojuzgada al despotismo de lo monetizable desenfrenado es la más perfecta expresión del hecho que el modo de producción capitalista se ve cada vez más incapaz de poder reproducir la reproducción de su poder. Sí 1914 marcó la total dominación de la ley del valor en comienzo de realización y 1968 el fin del comienzo de esta dominación en realización hemos entrado, desde las crisis bancarias y monetarias del presente siglo, en el inicio del fin del vampirismo tecnológico y financiero por el cual el modo de producción capitalista se empeña en frenar las tendencias explosivas de una época que lleva ahora en sí todos los gérmenes activos de la auto-disolución del espectáculo de la mercancía como tal. A partir de ahora, el Capital en sus múltiples metamorfosis en el desenfreno del crédito ficticio de situaciones de valoración cada vez más imaginarias, tocó el punto histórico en el que solo puede materializarse únicamente a través de una huida hacia adelante completamente fantasmagórica a fin de intentar escapar de su incapacidad de poder reproducir su sobre-producción mundial insuperable.

El desorden capitalista universalizado se ha convertido así en la condición del orden universal del Capital. Caos bancario, caos terrorista, caos migratorio…El gobierno del espectáculo mundial de la mercancía provoca constantemente incendios derivativos para remodelar por todos lados la maquinaria de la explotación a través del edificio social de la servidumbre mundial siempre agravada. Porque la única emergencia, obviamente, es impedir el mayor tiempo posible que prenda el gigantesco incendio de la lucha de clase mundial a medida que el Capital tiende a alcanzar la barrera histórica insuperable contra la que se romperá y que fija el contenido objetivo de la revolución comunista. 

El proletariado no debe admitir ninguna mediación entre él mismo y su auto-negación revolucionaria hacia el comunismo, y por tanto ninguna organización que no sea el movimiento de su propia liquidación total del trabajo, del dinero y del Estado. Lo que nos permitirá comprender definitivamente el movimiento histórico práctico de las derrotas revolucionarias del pasado, aprendiendo de todas las lecciones teóricas, es el renacimiento revolucionario que empezará a reaparecer a partir de las condiciones reales de la crisis definitiva por venir del Capital y según el hecho de que la comunidad humana universalmente realizable es la consecuencia dialéctica del imperialismo social de la mercancía universal que se ha vuelto ir-realizable.

¡LA EMANCIPACIÓN DEL PROLETARIADO SERÁ EXCLUSIVAMENTE OBRA DEL AUTO-MOVIMIENTO DEL PROLETARIADO MISMO CONTRA TODOS AQUELLOS QUE PRETENDEN HABLAR POR EL!


Anclado en el porvenir de todas las generaciones y a lo largo del tiempo crítico; de las luchas radicales que van desde el fin de las primeras comunidades restringidas hasta la universalidad del levantamiento para una comunidad de la actividad humana sin dinero ni Estado, pasando por todas las pasiones que no han dejado de obrar por la afirmación histórica de la auto-emancipación del Ser Humano…


1818 : nacimiento de Karl MARX

1918 : Movimiento comunista de los consejos en toda Europa sediciosa

1968 : Huelga salvaje generalizada

2018 : El Grupo de Guerra de Clases se funda en la perspectiva de la revolución comunista para la formación práctica y teórica del surgimiento  Comunista Generalizado y la re-apropiación crítica de la Comunidad humana universal como comprensión de la existencia total de la Naturaleza viviente…